El proyecto del arquitecto D Rufino García Uribelarrea definía el espacio del museo como una gran estructura espacial, cuya planta recuerda la huella de un dinosaurio tridáctilo, y que mediante un proceso de revolución genera los tres volúmenes del edificio. En la intersección de dichos volúmenes no existen apoyos ni muros de carga, quedando en principio diáfana toda la planta del museo. La madera laminada curiosamente no fue elegida por su valor estético, sino por ser el material más naturalmente adaptable a las formas del edificio.
La estructura de madera consta de tres órdenes. Para cada uno de los volúmenes hay una espina central, que trabaja en forma de arco, apoyando en sus extremos en contrafuertes de hormigón armado. La espina del volumen central, que salva una luz libre de 55 metros en planta, fue llevada a obra en tres tramos, siendo necesarias dos juntas de continuidad para su ensamblaje. En la intersección entre los tres volúmenes se dispuso una limahoya también con forma de arco.
El segundo orden lo componen la serie de costillas, arcos de círculo cada uno de distinto radio, que apoyan sobre el primer orden y sobre una estructura de hormigón en su parte baja. El tercer orden lo componen unas correas también de directriz curva. Algunas de ellas son correas puntales y garantizan la estabilidad del conjunto, mientras que otras sirven simplemente de anclaje para la entablazón que conformó la primera capa de la cubierta, que finalmente quedó rematada con una chapa de cobre.
Las actuales herramientas de diseño en 3d y la gran coordinación entre la resolución del diseño de detalle y el fabricante hizo posible llevar a obra todos los materiales perfectamente prefabricados, minimizándose el tiempo de puesta en obra, y permitiendo un acabado de la calidad y el valor estético que el edificio merecía.
La estructura trabaja de manera espacial siendo cada elemento a la vez portante y estabilizador del elemento contiguo. Para su cálculo se realizó un modelo de cálculo en tres dimensiones efectuándose un análisis de segundo orden para estimar los modos de pandeo de la estructura.


Las actuales herramientas de diseño en 3d y la gran coordinación entre la resolución del diseño de detalle y el fabricante hizo posible llevar a obra todos los materiales perfectamente prefabricados, minimizándose el tiempo de puesta en obra, y permitiendo un acabado de la calidad y el valor estético que el edificio merecía.
La estructura trabaja de manera espacial siendo cada elemento a la vez portante y estabilizador del elemento contiguo. Para su cálculo se realizó un modelo de cálculo en tres dimensiones efectuándose un análisis de segundo orden para estimar los modos de pandeo de la estructura.